PROFESIONALES

Nuestro producto integra toda la cadena de valor. Desde nuestra finca a nuestro secadero natural de cecina, pasando por la sala de despiece, y por supuesto nuestro restaurante, que es el mejor centro de investigación, donde probamos todos los cortes, confirmamos nuestras intuiciones y vamos aprendiendo cada día más sobre nuestro trabajo. Nuestra casa está abierta.

Dentro de los protocolos de prerrequisitos y APPC obligatorios, seguimos un escrupuloso sistema de trazabilidad, hasta tal punto que nuestro sistema de loteado es individual, de manera que cada animal, cada crotal, es un lote, arrastrándose esta información hasta el final. Nos encontramos ahora inmersos en la preparación del sistema de certificación de BRC e IFS. Y contamos con SAE para exportar a los países que ya están abiertos al vacuno.

El respeto por el pasado, la obsesión por el producto y una larga espera hacen del Capricho una historia real.