FUEGO

El fuego revela todas las virtudes de la carne, descubre los sabores que durante tanto tiempo se fueron fraguando en su interior. Da sentido al trabajo y el tiempo invertido en el campo y durante el proceso de maduración. Llegado el momento, todo deberá estar a la altura del esfuerzo realizado. Será necesario preparar una buena brasa de leña o carbón de encina y extenderla por la parrilla. Cortar la carne a cuchillo para no quemar su superficie. Retirar el hueso con el fin de obtener un asado uniforme. Descartar el exceso de grasa. Atemperar la chuleta a distancia del fuego y acercarla después para sellar su superficie. Trincharla a favor de su naturaleza, respetando la dirección del músculo. Servirla y abandonarse por fin a los placeres del fuego y la carne.